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ENTRE RISAS E HISTORIAS: JORGE RAMÍREZ

  • Foto del escritor: Valerie Rodas
    Valerie Rodas
  • 26 nov 2025
  • 5 Min. de lectura

“A veces las ideas llegan simples, otras por casualidad. Guatemala en Pelotanació porque desconecté la tele a mis amigos mientras veían un partido… He escrito unas treinta obras, todas originales. No me interesa repetir fórmulas, sino reflejar lo que veo en este país…”


Entre risas continúa: “Cuando escribo me siento con mis cigarros y dejo que fluya. Algunas escenas salen en dos horas, otras me toman un año...”


Nació en enero de 1965, es el hijo de en medio de cinco hermanos y creció en la zona 5 de la ciudad de Guatemala. Jorge es ocurrente, competitivo e introvertido, un hombre que ha dedicado su vida a producir el remedio infalible: la risa.


Conversé con Jorge Ramirez, quien lleva décadas brindando bienestar con el maravilloso ejercicio de hacernos reír.


Sucede que cuando reímos, el cuerpo libera hormonas que reducen el estrés, mejoran la circulación y fortalecen el sistema inmune. Los científicos han observado que una sola carcajada activa más de 100 músculos, incluso algunos del abdomen que ni el gimnasio trabaja con tanta facilidad. Y lo maravilloso de tal habilidad humana es que la risa es también contagiosa.


“Al público hay que tratarlo con respeto: ni humor soso ni vulgaridad. Hay una línea media donde vive la comedia inteligente.”


Lo que me ha cautivado durante años al presenciar las obras de teatro de Jorge Ramírez, es que es comedia inteligente, con crítica social, repletas de la realidad de los guatemaltecos. Son escenas con respeto y suficiente picardía para que carcajease la función entera.


Ramírez es comediante, autor y director teatral, nacido en Guatemala y que observó lo suficiente para representar realidades de su entorno de vida. Es un fanático de su país y agudo conocedor del ámbito político, como buen sancarlista. “La historia de los pueblos no se rige por partidos políticos, sino por seres humanos con liderazgo y honestidad.” expresa.


Sobre sus comienzos me relata con entusiasmo: “Yo no sabía que tenía vocación para esto hasta que llegué a la universidad y me di cuenta que podía hacer reír diciendo algo con sentido. Empecé en la San Carlos en el año 85, en un grupo de teatro que surgió después de la represión. Ahí descubrí el poder de la comedia política. Me metí a Economía, pero no me gustaba. Lo que me gustaba era el teatro. Ahí encontré mi lugar.”


“A veces las ideas llegan simples, otras por casualidad. Guatemala en Pelotanació porque desconecté la tele a mis amigos mientras veían un partido… He escrito unas treinta obras, todas originales. No me interesa repetir fórmulas, sino reflejar lo que veo en este país… Cuando escribo me siento con mis cigarros y dejo que fluya. Algunas escenas salen en dos horas, otras me toman un año...”


Nació en enero de 1965, es el hijo de en medio de cinco. Ocurrente, competitivo e introvertido.


Conversé con Jorge, el hombre que lleva décadas brindando bienestar con el maravilloso ejercicio de la risa. Sucede que cuando reímos, el cuerpo libera hormonas que reducen el estrés, mejoran la circulación y fortalecen el sistema inmune. Los científicos han observado que una sola carcajada activa más de 100 músculos, incluso algunos del abdomen que ni el gimnasio trabaja con tanta facilidad. Y lo encantador de tal acción humana de comunicación es que la risa es también contagiosa.


“A el público hay que tratarlo con respeto: ni humor soso ni vulgaridad. Hay una línea media donde vive la comedia inteligente.”


Y es eso justamente lo que me ha cautivado durante años al presenciar las obras de teatro de Jorge Ramírez, que es comedia inteligente, con crítica social, repletas de la realidad de los guatemaltecos. Son escenas con respeto y suficiente picardía para que la risa fluya.


Ramírez es comediante, autor y director teatral, nacido en Guatemala y que observó lo suficiente para representar realidades de su entorno de vida en la zona 5 de la ciudad. Es un fanático de su país y agudo conocedor del ámbito político, como buen sancarlista. “La historia de los pueblos no se rige por partidos políticos, sino por seres humanos con liderazgo y honestidad.”


Sobre sus comienzos me relata con entusiasmo: “Yo no sabía que tenía vocación para esto hasta que llegué a la universidad y me di cuenta que podía hacer reír diciendo algo con sentido. Empecé en la San Carlos en el año 85, en un grupo de teatro que surgió después de la represión. Ahí descubrí el poder de la comedia política. Me metí a Economía, pero no me gustaba. Lo que me gustaba era el teatro. Ahí encontré mi lugar.”


Su personalidad sorprende a quienes creen que todo comediante debe ser extrovertido. “En mi casa soy tranquilo, introvertido. Con mis amigos soy otro. El humor me sirve para conectar, no para llenar silencios.” Se autodefine como la “oveja extraña” de la familia, no por rebeldía, sino por haber elegido un camino distinto en un entorno tradicional.


Ramirez descubrió que es contando historias que le gusta vivir la vida: “El humor tiene que nacer de la historia, no al revés. Hay gente que hace una historia para contar un chiste, yo hago humor a partir de una historia.” Continúa elaborando: “Me gusta que la gente salga con una sonrisa, pero también con una idea en la cabeza.”


Respecto a su vida fuera de los escenarios me cuenta: “Mi hija mayor ama el stand-up; hace sus propios shows. La pequeña canta y toca guitarra. Parece que la chispa sigue.”


Durante su carrera ha escrito más de 30 obras. Le pregunte sobre sus favoritas: “La Epopeya fue la explosión total. Empezamos con dos personas en el público y terminamos llenando el Paraninfo. Guatemala en Pelota y El Viaje de Santi son mis consentidas porque nacieron de ideas sencillas, pero tocaron algo profundo en la gente…. A mí me gusta que el público no sepa qué va a ver, que se sorprenda. Que cada escena sea un descubrimiento.”


La famosa Epopeya se escribió en 5 días y desde allí ha trabajado en varios proyectos con Mónica Sarmientos, una dupla que resulta maravillosa. “Mónica Sarmientos es única. Tiene un talento enorme, canta, actúa, toca instrumentos. Yo escribo personajes para ella, porque se los pone como si fueran su piel.”


La plática fluía sin esfuerzo, Jorge es un excelente conversador, en efecto su don es contar historias, es perceptible mientras conversamos que su mente se traslada al instante preciso que está narrando. A veces pareciera que las palabras no le alcanzan para expresar su creatividad.


Es una apasionado de las escenas, de esos minutos en los que el público deja atrás cualquier pensamiento para rendirse ante el humor y llenar el teatro de risas y murmullos.


Dudo que Ramírez pueda dejar de escribir, y sus palabras, entre risas, me lo confirman: “Escribir teatro es como tomarse un trago: a veces digo que ya no quiero, pero a los días me vuelve la gana.”


Discutimos respecto a lo que es inaceptable, específicamente sobre cómo comer un tamal correctamente; en un tono enérgico, me aseguro: “Mi comida chapina favorita es el tamal con pan francés…” y agregó además sin titubear: “Tamal sin limón… ¡no!”


Es también un apasionado de los recados, tales como el pipián y el Kak Ik.


En el ámbito musical, el humorista disfruta de la trova, una de sus hijas se llama Lucía Mercede en honor a la artista Mercede Sosa.


Sin duda alguna, Jorge Ramirez es parte de la historia artística de este país, una patria que tanto necesita el humor para sobrellevar las dificultades que nos aquejan en diversos aspectos del diario vivir.


!Larga vida para las historias, el humor y las ocurrencias de este talentoso guatemalteco!



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