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PARA VELAR A UN CANTOR CON UNA MILONGA ALCANZA

  • Foto del escritor: Valerie Rodas
    Valerie Rodas
  • 9 jul. 2019
  • 3 Min. de lectura


“Esta es la canción que canto cada mañana al despertar, para agradecerle al cielo la gentileza de un nuevo día, es decir de una nueva oportunidad, porque siempre se puede empezar de nuevo...”

Sus acordes en la guitarra acompañados de la paz de sus palabras siempre van a estremecerme. En momentos de derrota sus letras fueron consuelo y en momentos de alegría sus versos han sido compañia. No lo olvidemos, que su música trascienda generaciones, que siga tocando corazones.

Rodolfo Enrique Cabral Camiñas, nacido en La Plata, Buenos Aires, Argentina el 22 de mayo de 1937, de nombre artístico “Indio Gasparino” en sus comienzos y luego Facundo Cabral, fue un cantautor, poeta, escritor y filósofo. La Unesco lo declaró en 1996 Mensajero mundial de la Paz y fue nominado al premio Nobel de la Paz en 2008. Su vida estuvo marcada por duros golpes como el abandono de su padre y, muchos años después, el accidente de aviación en el que murieron su mujer y su hija. Las crónicas indican que Cabral recorrió el mundo con su guitarra y grabó en nueve idiomas con cantantes de la talla de Alberto Cortez, Julio Iglesias, Pedro Vargas o Neil Diamond entre otros.

“...tienes un corazón, un cerebro, un alma, un espíritu, entonces ¿cómo puedes sentirte pobre y desdichado?...”

Sus influencias en lo espiritual fueron la Biblia, Gandhi y La Madre Teresa de Calcuta, mientras que se consideraba un profundo admirador de Jorge Luis Borges y Walt Whitman.

“...Me gusta la gente simple aunque yo soy complicado la gente de casa pobre y corazón millonario, me gusta la gente simple, que se levanta temprano, porque hay que limpiar la calle, pintar el frente al mercado, bajar del camión la fruta…” estas líneas han sido casi un lema de de vida para mi, el fundamento que me inspira a escribir de las cosas sencillas, las que conforman todo.

Ese sábado desperté temprano para ir a la universidad, vivía en las cercanías de la Calzada Roosevelt en esa época y el aviso era que había más cola de lo usual en el tránsito, al acceder a las noticias vía twitter leí lo más impactante que habría leído ese año, Facundo Cabral fue emboscado en el Bulevar Liberación en la zona 9 por un grupo de sicarios, el blanco del ataque era el empresario nicaragüense Henry Fariñas quien conducía el vehículo en que viajaban y salió ileso, a sus 79 años el sábado 9 de julio de 2011 falleció Cabral; hoy se cumplen 8 años de su partida. Ese día, su disco fue la compañía que sonaba en el radio del carro camino a la universidad.

“...Cuando el mundo no me proteja del vacío, cuando todo se aleje y se confunda en la nada, cuando en la noche se refleje mi antigua duda y ya no vea en ella mis ojos entonces cambiaré mi torpe cuerpo por las alas con las que entraré, en la mañana del despertar eterno, más allá de los sucesos momentáneos extasiado por las sutiles y vagas nubes donde se repetirá la tenue luz que es la vida aquí sabré de misterio entero para poder escribir por fin el poema porque eso es la vida un constante tejer y destejer de vagas sombras sin más sentir que la belleza…”

Hace unos días veía una transmisión en vivo de una cuenta en instagram que está dedicada a rendirle homenaje a Facundo, envié un saludo desde Guatemala y una disculpa por lo que representamos en la historia de Cabral, la respuesta que recibí fue solamente de amor tal como pensaría Facundo sin duda, no hay ninguna culpa, Facundo amaba Guatemala.

“Sepan que ustedes fueron una parte muy importante de mi felicidad de vida y compartimos muchas cosas… sepan que siempre los voy a tener en mi corazón hasta el momento final…” y Facundo cantó “No soy de aqui ni soy de allá” por última vez en Quetzaltenango el 7 de julio. Hay un episodio de mi podcast favorito http://radioambulante.org/audio/facundo en donde el amigo y mánager de Facundo, Percy Llanos, quien falleció en 2018 relata los últimos días del cantautor en el país y del día que Facundo murió porque él viajaba en el mismo automóvil. Es conmovedor, es parte de nuestra historia.

¡Que viva Cabral, sus letras, su amor y el legado de paz que dejó en esta tierra!

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