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MADRE

Foto del escritor: Valerie Rodas
Valerie Rodas
9 may 2020
2 min de lectura

Cierra el chorro del lavaplatos, deja caer estrepitosamente la esponja y advierte:

  • Y si voy yo, los busco y los encuentro ¿qué te hago?

Entre sollozos histéricos de pubertad:

  • Nada mama, porque mis zapatos no están ¡porque en esta casa todo se lo roban!

La madre agrega con tono desafiante:

  • ¡Y encima contestona!

Y ¡zaz! avienta los zapatos que encontró fácilmente debajo de la cama, apenas roza a su víctima... y se aleja diciendo indignada:

  • Si vas a llorar que sea por algo...

Llega la hora del almuerzo. La olla de presión por fin se silenció.

  • ¡Patojos a comer!

Nadie atiende inmediatamente al llamado:

  • ¡Se va a enfriar!

De fondo hay una canción de José José que la madre tararea cada día e interrumpe ahora para decir:

  • Encima que me mato cocinando, no se apuran, ¡no es restaurante esto, ni hotel!

Finalmente todos se reúnen en la mesa, hacen una oración, comen y el celular de la adolescente no deja de vibrar, la madre la ve fijamente para lanzar una frase incómoda:

  • Cuidadito con andar de novios nena, ya vas a ver si me salís con una pierna más larga que la otra... ¡vas a ver!

La adolescente apenas reacciona, y todos la ven con extrañeza, la madre agrega:

  • ...ustedes piensan que por fregar dice uno las cosas, cuando tengan hijos van a ver; nadie le enseña a uno a ser madre. ¡Ay dios! hubiera sido mi mamá a la que miro así como me miran ustedes y no la cuento, mucha paciencia les tengo, cincho les ha faltado.


Esa misma tarde, la más pequeña de la familia no deja de pensar en aquella frase y observa las piernas de su hermana para constatar que ninguna esté más larga.


En la televisión, la abogada dicta la sentencia del caso mientras pasa corriendo directamente a la puerta de salida el hijo mayor, la madre silencia el televisor y alcanza a advertir:

  • Mijo, ¡va a llover más noche, ponete suéter! de ahí no te dejas echar el “vics” cuando te pones malo ¡mira que no hay para medicinas!


El casi adulto regresa por un suéter y le da un beso en la frente mientras ella suspira con un “Dios te guarde” en la mente.


Al día siguiente, muy temprano, aquella madre plancha su vestido más bonito, con bastante perfume y bolsa en mano camina hasta la escuela, los tacones que en pocas ocasiones utiliza le lastiman los pies pero es un día importante y vale la pena sacrificarse.


Al fondo del salón están sus tres hijos, con una sonrisa porque entienden que nada serían sin consejo y escarmiento, compartirán juntos una refacción que la misma madre pagó semanas antes, como cada año.


Y es que, aunque ella conoce de memoria las actividades del 10 de mayo, se sigue emocionando igual; detrás de aquellas frases repetitivas y cambiantes emociones cada día hay un amor irreemplazable, el de una madre.

Los hijos se acercan a ella con la refacción especial, una empanada, un vaso con jamaica y un dulce de coco; llevan en la mano una rosa cada uno y entre sonrisas cómplices se funden en un abrazo para decirle con entusiasmo


¡FELIZ DÍA MAMITA! 🌹




 
 
 

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