TERESA 馃毈

Ella habitaba una casa lujosa, yo acompa帽aba a mi madre para hacerle visita y me sentaba en un largo pasillo en el que cualquier ni帽o pod铆a sentirse en un misterioso laberinto entre varias puertas de madera que eran prohibidas, inaccesibles sin el permiso de la elegante anciana. El ambiente estaba impregnado con humo de cigarro y ex贸ticas plantas, la se帽ora fumaba de las m谩s finas variedades, la eterna mujer a su servicio perfectamente lo sab铆a.
Daba un sorbo de caf茅 y al mismo tiempo se desped铆a de la ceniza dej谩ndola a un costado dentro de un gastado cenicero sobre la extensa mesa de fina madera en un ostentoso comedor. Su voz de grave matiz, opinaba de pol铆tica, de far谩ndula y de la vida, siempre con un aire de apat铆a, escasas eran las sonrisas en su blanca tez. Se cubr铆a del fr铆o con una pieza larga de lana, oscura como su impecable y corta cabellera.
En uno de las limpias y altas paredes de la casa estaba la fotograf铆a, la que se observaba en silencio y volv铆a eterno el recuerdo, 茅l era joven y apuesto, profesional de vuelo que un tr谩gico d铆a se perdi贸 en el cielo, el mismo d铆a que a aquella se帽ora le qued贸 el alma sombr铆a durante d茅cadas por ver partir al 煤nico ser al que le hab铆a regalado la vida.
Se llamaba Teresa, la mujer que con entereza disimulaba una irremediable tristeza.





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